Tú ibas con ella de la mano,orgulloso de notar su piel suave rozando la palma de tu mano.
Por encuentros repentinos mi mirada te evita,y la tuya persigue a la mia. O simplemente la observa.
Me vuelvo a sentar y continúo riendo.
Versos perdidos por la habitación que jamás enseñaré. Y de esos que tú jamás enseñarás. De esos que ambos sabemos pero mejor es ignorarlo y no creer en ello.
Y tú a un metro y medio de mí; y yo hace tiempo acercándome a tí.
Ella. Afortunada,ojala enloquezais el uno con el otro. Nada más.
Decisiones moribundas que me arrastran suavemente fuerte hasta...
¿hasta qué?

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